Me harté un poco del tema Agustín así que lo liquido hoy.
Empezamos a chatear, regularmente y nos vimos en lo de Juana. ¿Vieron que les conté que estaba él y que oficiamos de patovas, yari yari? Lo que no les dije es que me sacó a bailar el vals (cosa que odié y casi lo mato pero me estaban filmando y ni daba hacer “la gran soledad” – como lo llama mi madre-. Consiste en cagarme en todo el mundo, dice.) Bueno, lo importante de todo eso es que él me dijo unas cosas muy incongruentes que podríamos parafrasear es una oración muy simple que es que yo le gusto pero que soy la hermana de su mejor amigo y Sebastián lo mata. Yo le aclaré que no soy su hermana, como quien dice hermana pero le pareció lo mismo. Gil.
En el momento, eso me shockeó, no me lo esperaba pero después la idea de Agustín no me pareció tan desagradable. De hecho, me parecía bastante interesante.
Después, el viernes antes de Halloween, estábamos boludeando por mensajitos de texto. Yo no iba a salir. Me dijo que estaba en un bar a la vuelta de casa (a 3 cuadras) con una amiga si quería ir. Y como sí quería, fui, dudé bastante antes de entrar pero lo hice.
La mina se llama Coty y es compañera suya de la facultad. Después me enteré que era la autora del mensaje ese prepotente del mail y de la invitación al bar. Lo que me hizo pensar que a Agustín le falta un cuarto de jugador.
Bla, bla, cerveza va, cerveza viene y el muy tarado no hacía nada. Coty se fue y quedamos los dos solos. Y seguía sin pasar nada. En una de mis muchas idas al baño, porque la cerveza tiene ese efecto en mi, me lo crucé en el pasillo que comparten el baño de mujeres y varones. Ahí me besó pero hubo que remarla hasta ahí. Costó, eh. Empezó a decir las mismas incoherencias sobre Sebastián, que soy su hermana que lo va a matar. Yo le dije que si así iba a ser que no me hiciera perder el tiempo y que me iba a mi casa. No me hizo perder más tiempo. Después de dos cervezas más me fui a casa, no me acompañó hasta la puerta por razones obvias. No lo volví a ver pero charlamos. Y yo decidí que no había ninguna necesidad de informarle de este evento a mi medio hermano. Un chape no le hace mal a nadie. Igual fue un toque raro para ser honesta. Es Agustín.
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Etiquetado: Agustín
Les iba a contar una cosa que me dijo Candela que juro es muy graciosa pero al final no me dejó. También está el hecho de que dejé una histori(et)a un poco inconclusa, va, ni empezada. La entrada anterior yo la veo como una precuela (¿?). Había un background que reponer. O lo repuse porque se me cantó el orto. Una de dos.
El mensaje que me mandó Agustín a la una de la mañana y que yo ví apenas salí del cine decía: tenés mail? No se puede ser tan aparato en este mundo. ¿Qué clase de pregunta es esa? Como no voy a tener mail, es bastante pelotudo preguntar eso. Sólo atiné a contestar (porque en lo que a mi respecta era un sms de un número desconocido y quizás la persona detrás era uno de esos señores maduritos introvertidos que tienen un cyber y se hacen amigos de los chicos para manosearlos y su nick de msn es: Tu mejor amigo en el mundo): sí, quién sos? Para mi madre esto hubiera sido una actitud peligrosa, cualquier tipo de información es mucha información. ¿Viste? Si alguien sabe que tenés un mail te puede ir a buscar a tu casa o peor: robar la identidad! Eso lo re hacen estos loquitos informáticos pervertidos.
Me escribió Agustín, yo le respondí mi @gmail.com y eso fue todo.
Yo ya lo tenía a Agustín en facebook (tengo un perfil con seudónimo que me hice junto a Candela para poder ver las fotos pero después ella se copó y se hizo uno de verdad y yo me quedé con este. Facebook tiene esa cosa que hace que te sientas especial porque tenés muchos amigos y todos te quieren, ventaja que no aprovecho. Hasta en esta red social (¿no les encanta como quedan estas palabras juntas? Suena a noticiero y le da valor a tu pelotudeo.) tengo pocos amigos. Soy un fracaso de popularidad –un poco me gusta-. Me da placer ignorar los pedidos de mis compañeras de clase. Cuestión, que lo había agregado a él para poder ver el facebook de la culona, es una cuestión de género no es porque me gustara Agustín y estuviera celosa. No es de psicópata, es de mujer. Somos naturalmente curiosas (que frase inmunda, suena a artículo de la Cosmo: “¿Estamos genéticamente diseñadas para celar?”). Bueno, no sé si las mujeres son curiosas, yo soy metida y me interesan los pormenores de las vidas de las personas y las espío en facebook mediante un seudónimo. Demandame ¿Cuál es? Ya habíamos hablado alguna que otra vez por el chat de ahí (nada muy interesante ni remotamente entretenido les puedo asegurar).
El lunes ese -porque lo de los mensajes fue durante el fin de semana- estoy viendo mis mails cuando me salta una de las ventanitas del gtalk con un hola o alguna pedorrada así. En vez de devolverle el saludo le digo: Agustín, el gtalk es para amigos solo, si querés que hablemos agregame al msn.
Categorías: Amigos de él
Etiquetado: Agustín
El blog no trata de esto y me da cosa hablar de esto pero mi amiga Candela dice que soy una desgraciada si no cuento y qué me importa si total a esta gente (lectores ocasionales, y no tanto, del blog) no la conozco. Bueno, me importa pero cuento igual. Así de fiel soy.
El viernes (más bien el sábado para hacer más exactos) me apreté a Agustín. Pero no fue una cosa sacada de la galera, hubo una progresión de hechos que me salteé porque no me parecieron pertinentes en su momento. Mejor dicho, eran pertinentes pero correspondían más a una charla telefónica con alguna de mis amigas que a un blog semi-secreto.
Primero, quiero que conste en actas que Agustín no me parece y nunca me pareció un pelotudo (please que nadie encuentre una cita de este blog donde se afirme lo contrario porque me va a hacer sonrojar) Mismo si escribí eso no lo pienso. El que me parece muy pelotudo es mi medio hermano, muy pelotudo. Lo que no me cierra de Agustín es que sea su amigo. No entiendo la conexión. Tal vez es el hábito, sos muy amigo de alguien en la secundaria y creés que tenés que serlo después. No sé, esa es mi hipótesis.
Desde que Sebastián se mudó a mi casa veo a Agustín bastante seguido. Mas que nada las noches en las que juegan a las cartas. Por alguna razón siempre anda merodeando. Bah, sé la razón, me dijo, pero es muy cursi y trillada y no le creí. No pienso reproducir eso. Lo cursi me saca sarpullido.
El año pasado, fui a un recital con unos amigos de Sebastián. Mi mamá estaba friqueando y no quería que muriera por lo que no me dejaba ir sola. Yo había desembolsado más de 200 pé así que no tenía ningún plan de meterme esa plata en el orto. Mi madre me obligó llamar a Sebastián para preguntarle si iba. Él no iba porque no tenía plata pero arregló con sus amigos para que yo fuera. Juro que esto es relevante porque un año después me iba a llegar un mensaje de texto bastante curioso (esto fue justo antes de lo de Juana).
Releyendo esto para chequear la ortografía me doy cuenta que le falta coherencia. Me disculpo.
Categorías: Amigos de él · Familia
Etiquetado: Agustín, hermanastro
Anoché soñé que peregrinaba a Luján. El sol pegaba fuerte y mi caminar era rápido y constante. En tres horas llegué desde mi casa a Luján. A los pedos. Llegué antes que todos. Pero yo solo fui para desafiarme a mí misma, quería ver si llegaba. Había una misa después, cuando llegaran todos, pero ni a ganchos me quería quedar. Yo había llegado caminando y eso era lo que importaba, no lo hacía por la peregrinación, lo hacía por mí. Me puse como meta llegar y llegué. Ahora, la misa y toda la bola cristiana me chupaban un huevo así que me quería ir. Pero para hacerlo necesitaba mis valijas y Maite (una piba que solía ser mi catequista) no me las quería dar! La muy perra me decía que el galpón estaba lleno de valijas y que era un quilombo sacarlas. La obligué a que abriera. Adentro sólo había tres valijas, dos eran mías. Me las llevé mientras ella me gritaba de atrás que me quedara a la misa. Cuando me iba me encontré con mi prima. Me decía que no me costaba nada quedarme un rato más y que mi mamá se iba a tomar muy a pecho que me fuera. La dejé hablando sola y me fui, con mis valijas.
Esto ilustra como el cristianismo te pudre el cerebro.
Ayer me apreté a Agustín, por cierto. Todavía ni sé cómo pasó.
Categorías: de cristianos
Etiquetado: crónicas cristianas
Esta semana sentí que me estuvieron vigilando todo el tiempo. Es casi como si viviera en el pueblo de Truman. ¿Soy solo yo o hay un complot?
Primero, la pendeja esta me controla mi plata, cuánto pago, cuánto dejo de pagar. Mi vieja por alguna razón quiere saber cuánto peso. Posta que me preguntó mil veces. No tengo ni idea porque no me peso hace años. Dice que el pediatra quiere saber. ¿Soy a única boluda de 17 años que va al pediatra? Juro que me siento una infradotada al lado de Beltrán que llora porque no le corre la piel del pitín.
Hoy vino Madre Forrita a avisarnos que el padre estaba abajo para las que quisiéramos confesarnos. Como yo me siento cerca de la puerta se apoyó en mi hombro y me dijo: ¿Vos Soledad? El padre te extraña. Nunca entendí si era el padre dios o el padre cura. Cualquiera de las dos es creepy. Uno me mira el interior y el otro la bombacha. Y más raro es que me andes controlando. Si no me confieso es mi tema. Y si vos creés que le tenés que contar tus cosas al hijo del vecino para que él te perdone y así sentirte mejor, tu tema. Dejame decirte que andás peor que yo y necesitás terapia.
Después tuve uno de mis diálogos mentales en donde la puteo y agarro un pesebre, lo tiro por la ventana, me arranco el escudo de la camisa y me voy gritando y arrancando las carteleras. Yegua.
Categorías: Docentes · La Institución · de cristianos
Etiquetado: crónicas cristianas, Madre Forrita
Hoy me agarré con una de las gorgonas mal. Menos bastarda (que mas o menos lo es) le dije de todo. Que hija de mil putas me hizo enojar. En general, cuando empiezan a decir pelotudeces las ignoro o les hago ver que lo que están diciendo es en realidad una estupidez. Pero esta vez casi le pego y so que no creo en la violencia física, solo en la humillación verbal.
Cuando llegué del recreo de veinte me encontré que en el pizarrón estaban escritos los nombres de las que debemos plata con los importes al lado. Junto a mi nombre había un 200. Recapitulo un toque: para poder egresarse es condición indispensable hacer una fiesta, conocida como Fiesta de Egresados. No sos persona si no hiciste una fiesta, y no sos alumna de La Institución si la fiesta no es gigante. Históricamente (y ahora reproduzco el espich de las imbéciles con las que tengo el agrado de cursar de 7 a 5) las fiestas de Las chicas de La Institución han pasado a la historia. Creo que el truco está en la fórmula. Poné pendejas de 17 en pelotas, borrachas bailando en un parlante y tenés un éxito asegurado, de eso no hay duda. Pero no creo que sean mucho mejores que cualquier otra fiesta con pendejas en bolas, sinceramente. Como estas minas tienen complejo de divas se creen que no hay nadie que se quiera quedar afuera del evento del año.
La fecha está puesta y el lugar elegido (y no es Pacha porque se patinaron la guita en banderas, bombos y andá a saber qué mierda en el viaje). Si, así de grande pensamos en el colegio.
Cuestión que hace rato que no pago la plata semanal que me corresponde pero no debo 200, debo 146 pesos. Dejé de pagar la plata que me correspondía con esperanzas de que la desorganización me eximiera de algún dinerillo, pero sé perfectamente cuánto debo y no es 200. Aparentemente, mi plan no funcó.
Cuando me fui a quejar por 1) el escrache en el pizarrón y 2) el error en las cuentas. Una de las gorgonas, la fea, me dice que subió la cuota porque no pagué a tiempo. Casi le arranco todos los pelos de la cabeza a la muy hija de puta. ¿Quién garcha se cree que es la mogólica? A mí ninguna retrasada mental me va a cobrar más. Que se anime. Terminé haciendo que fuera ella misma al pizarrón a rectificar el 200, la muy boluda lo hizo. Ahora la respeto aún menos.
Categorías: Alumnado · La Institución
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Si colgué es simplemente porque estoy de mal humor. A pesar de que mi colegio es una paja permanente cada tanto te tenés que memorizar las partes del sistema linfático para que Mamá Bióloga te evalúe. La porcina alteró todo el cronograma así que ni sé si son exámenes de fin de trimestre, del año, o qué. Como si eso no fuera lo suficientemente molesto estoy escribiendo un borrador de mi tesina (invento ridículo que más bien podría ser una terrina de mierda). Disculpen si no tengo ganas de ponerme a escribir sobre la vida que considero que apesta. En general me divierte un toque (para qué mentir) pero cuando estoy en otra cuelgo.
Sigo con la fiesta que fue como cualquier fiesta de quince: un garrón. Había mucha pierna al aire, cosa que me llamó la atención. Si prestabas atención había mucha tanga a la vista. Hecho que me sorprende sobremanera. Pocas cosas me parecen más incómodas que una tanga y mi mente llena de moralina cristiana dice que si tenés quince y estás mostrando tu bombachita de seguro sos medio trola y tus papás están divorciados. No me culpen a mí, culpen al chip. Igual, algo de eso hay. No nos hagamos.
Lo que me llamó mucho la atención es lo patoteros que estaban los enanos amigos de Juana. De repente apareció una turba de púberes queriendo entrar. Estaban haciendo mucho bardo. Mi mamá trató de poner orden y explicarle a los chichones de piso que si no estaban en la lista no podían entrar pero la superó la situación y lo mandó a Sebastián que fue con Agustín. Como yo estaba aburrida adentro fui a ver que onda y me quedé impresionada con la prepotencia de los pendejos.
Les sacamos bastantes petacas a los pendejos que las querían entrar y nos las quedamos. Cuestión que nos pusimos del orto, yo, por lo menos, no entendía nada. En un momento dado, mi mamá nos llamó a Sebastián y a mí para el discurso de los padres a sus hijas señoritas. Nos preguntó si queríamos decir algo, yo pasé pero Sebastián empezó con un discurso muy incoherente sobre el amor de la familia, mi papá, mi mamá, de que nos quería un montón. Fue realmente patético ahora que lo pienso. Sólo atiné a cagarme de risa en el momento.
A eso de las dos de la mañana cayó Rocío. Si bien la pizzeta fue un bajón no la pasé mal, de a ratos me divertí. Hubo buenos momentos dentro de la mierda general que son estos eventos. Pero eso sí: no quiero ver nunca más una puta foto, el video ni escuchar hablar de eso.
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Lo prometido es deuda
Si no escribí antes es porque el diario me mandó a cubrir la visita la presidenta a la India o porque estoy siguiendo un cronograma de publicación espaciada para que parezca más verosímil.
Sé que les prometí una crónica de la pizza de quince. No les puedo explicar la paja que me da. Es como cuando alguien se casa y durante un año de lo único sobre lo que se habla es del casamiento y parece que nunca va a terminar. Lo mismo me pasó con el cumpleaños de Juana. Tanto tiempo escuchando que el vestido esto, que el salón aquello que la concha de la lora. Finalmente, cuando el evento pasó no es que paramos de hablar del tema. No, siguió todo el fin de semana largo. Sospecho que tampoco terminó ahí porque luego hay que elegir las fotos y ver el video mil quinientas veces.
Cuando voy a un casamiento mi madre siempre me pregunta: cómo estaba la novia, cómo era el vestido, qué tal la comida, qué tal el salón. Si te divertiste es accesorio, tiene que saber esas cosas. Como la fiesta de 15 es un poco un casamiento empecemos por esa preguntas que hace mi madre.
El salón era un lugar bastante lindo en San Telmo, lindo por simple no porque tuviera nada en especial. No les digo el nombre porque acá nada fue canje. A este salón muy bonito lo arruinó un ambientador de medio pelo con unas telas celestes siniestras que colgaban del techo. Si a menos le ponés más te da menos, siempre. Es matemático.
Les dije que Juana festejó con dos amigas, pero no son muy buenas amigas, sólo cumplen cerca. Esa, mis queridos, es una mala combinación, porque no sos más amigo por haber nacido cerca. Igual Juana era la que más lejos cumplía. Y más que cumpleaños se juntaron personas que querían hacer una fiesta pero les parecía un despropósito hacer una fiesta tan grande sola. Mi teoría es que es para juntar más pijas. Porque una fiesta de 100 minas y diez niñitos imberbes no cierra. Esas cosas pasan cuando vas a un colegio de minas, no tenés chaboncitos para invitar, y terminás invitando a cualquiera. lo que hay que hacer s darle a lista a la más putita del curso y que ella te la complete, siempre conoce a todos.
El vestido de Juana, que me parecía inmundo (hecho por una mina que copia a Verónica de la Canal –imaginate, no sólo no es ella sino que es una imitación). Estaba muy Brenda Aniscar en los Martin Fierro. Las otras dos eran un desastre, pero por diferentes razones. Una tiene un problema muy grave de acné adolescente y tenía puesta muucha base para taparlo. La otra, tenía un vestido blanco con detalles rosas. Sin palabras.
Me obligaron a sacarme fotos de todos los ángulos y con toda la familia. No debe haber cosa peor que la sesión fotográfica de casamientos. Lo peor es que los fotógrafos siempre te piden una foto haciendo el trencito.
Mañana sigo…
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