FIN
Ha sido un placer,
S.S
Ha sido un placer,
S.S
→ 21 comentariosCategorías: Uncategorized
Ayer fue mi cumpleaños, cumplí los famosos 18 años. Me costó. Uno cumple años a pesar de que quiera hacerlo o no, no depende de uno. No obstante, cuesta porque no te queda más que aceptarlo. El cumpleaños viene solo y a vos mucha opción no te queda. Claro que está la posibilidad de ponerte un pañal, chupete, y fingir que nunca pasó y que seguís teniendo un año. La parte de cagarte encima la salteamos, asumamos que aprendimos a controlar los esfínteres. Pataleé un poco, como pendeja que soy, y lloré un poco más. Esta celebración de mi natalicio me encontró bastante bajoneada. No soy de las que gustan de cumplir años, no sé lidiar con el cambio bien. Creo que lo que más me molesta es darme cuenta que este año fue al re pedo. Lo único que hice fue esperar a que terminara, en ese sentido mi deseo se hizo realidad, por momentos creí que no llegaba. Fantaseé con protagonizar una masacre o un suicidio, porque no veía el final, sólo el horizonte que retrocede cuando me acerco. Ahora estoy acá: 18 años y un título de bachiller que solo me sirve para entrar a la universidad. No hay lugar en mi casa para elegir otra cosa.
Cené con mi familia núcleo, Rocío, Candela y, por alguna razón, Ezequiel. Agustín, a pesar de que fue invitado por Sebastián, no vino, inventó una excusa patética. Mejor así, hubiera sido harto incómodo –para él, yo no hice nada mal-. Las cosas no terminaron bien, supongo que eso pasa cuando metés los dedos en la torta equivocada. No tengo muchas ganas de entrar en detalles, pero siento la obligación de contar cosas mínimas. Me pongo en el lugar de lectora y yo te prendo fuego el rancho si no me contás el desenlace de algo que estuvo estirándose todo el año. Va lo más frío y crudo posible: congelado duele menos, no duele
El principio del fin, creo yo, empezó la noche del ritual maniático de cierre de ciclo, es decir, la fiesta de egresados. Recuerdo haberles contado que me fui del boliche con Agustín (de ahora en más Ricitos de oro, por lo nena caprichosa que es) y que nos tomó un rato largo llegar. Antes de ir a mi casa, pasamos por la de él. La madre dormía como un tronco porque se empastilla fulero. No pasó nada, bueno, no nada pero no cogimos. Al final es lo único que importa para los de afuera, cogiste o no cogiste. No lo hicimos, gente. Yo sostengo que la única razón por la que no es porque Ricitos de oro se comió los mocos. Tal vez no le gusten las mujeres, ya habíamos tenido el problema de que no me tocaba así que quién sabe. Si me permiten que sea un tanto explícita e indiscreta, hubo desnudez y hubo pajas. Tengo 18 ahora y puedo hablar de estas cosas.
Llegué a mi casa tarde, el sol pegaba en la nuca mal, los pájaros chillaban y el portero ya había limpiado la vereda. No volví a ver a Agustín desde ese día. No vino nunca más a casa, y no volvimos a hablar por teléfono. No es muchísimo tiempo pero cuando vos crees que estás saliendo con alguien, la distancia es mayor. No entendés qué razón tendría para no contestar tus mensajitos que, aclaro, fueron pocos. Nunca me pondría en el lugar de ser la pesada que no entiende, a pesar de la evidencia, que la dejaron. Hace unos días lo llamé para ver qué onda, no contestó, no me atendió. Lo sé porqué lo llamé con el celular de Sebastián, para probar un punto, y ahí sí me atendió. Sólo atiné a decirle: Me estás cargando. Corté. Al día siguiente me habló por msn, muy casual, muy cobarde. Ricitos no paró de escribir cosas incoherentes. Volvió con el temita de que soy la hermana de su mejor amigo, tema que ya creía superado. Cuando me ensartás tu lengua en el fondo de la garganta produciéndome arcadas (así es como Ricitos cree que se besa) ese tema queda atrás, al menos para la gente con materia gris en el matete. Después, el muy basura, me quiso culpar de andá a saber qué. Creo que me acusó de buscarlo, cuando fue claramente al revés, ni siquiera me gustaba. Mi instinto primario tenía razón, Ricitos es un pelotudo, le faltan cojones. Yo le daba más crédito, había especulado con que mi “hermano” se había enterado y lo había cagado a puteadas, pero no. La señorita entró en pánico, de andá a saber qué. Forro hijo de puta. ¿Quién te mandó a molestarme? Yo andaba bastante bien sin tus mariconeadas. Ando bastante bien. Y si no andara bien no tendría nada que ver con vos, son las fiestas, a la gente se le prende el tic-tac de la duda existencial y se bajonea.
Cincuenta palabras le quería dedicar a ese tema, me quedó un poco largo.
Retomo lo de allá arriba. Cumplí años, y me voy al sur de “vacaciones”. Entrecomillo porque me voy a laburar a Villa La Angostura. También podría entrecomillar la palabra laburar. El tío de Rocío tiene una hostería, nos deja quedarnos ahí pero hay que pagar derecho de piso. No me importa limpiarlo con la lengua mientras me dé la posibilidad de tomarme el palo y no tener que ver a mi familia. Aparte no conozco. Paso fin de año allá, qué mejor que empezar el año, la década, en un lugar completamente nuevo. El 2010, no me voy a hacer a mí misma lo que vine haciendo hace años, este es mi año. Creo que voy a acompañar el proceso con corte de pelo drástico y tintura.
Este blog, desafortunadamente, termina acá. Desde el comienzo que tiene fecha de vencimiento. Empezó siendo un blog de quejas/experimento antropológico cuya función primaria era evitar que yo asesinara a alguien y me agarrara cáncer. Nunca pensé que alguien podría estar interesado en leer la vida de una pendeja de 17 en quinto año de un colegio privado, católico y de mujeres solas. Gracias por quedarse rondando por estos pagos. Espero, al menos, haberlos entretenido.
¿Notaron como toda la gente que perdió a alguno de sus padres le dedica todo a ellos? Es muy cursi, porque tu viejo no existe, tu viejo es polvo, o si crees en la leyenda cristiana, está en una partida crucial de póquer con San Pedro. No nos gustaría contrariar la tradición, asi que este blog es para él.
→ 4 comentariosCategorías: Amigos de él · Familia · Laburo · de cristianos
Etiquetado: Agustín, hermanastro, una cuestión personal
Termina el año, llegan las fiestas, época siniestra por excelencia. Hace calor y los adornos navideños me dan más calor aún. Mucha lana y mucho paño. Llega mi cumpleaños, peligrosamente cerca del cumpleaños de Jesús. La gente que cumple en diciembre sale perdiendo, porque no solo cagan a los que cumplen el 24 o el 25, todos los que cumplen a partir del 15 pierden como en la guerra. Al margen de ser una cuestión absolutamente materialista porque no te dan doble regalo, a duras penas te dan uno porque todos sabemos que diciembre es el mes en que explotan las tarjetas, también es una cuestión de ánimos. A nadie le preocupa mucho porque están muy pendientes de “Las Fiestas”. Mil comidas de fin de año, cada noche un evento. Estoy segura que los suicidios aumentan en esta época, y si no lo hacen, deberían. Por otra parte, el sopor de la ciudad no te deja pensar formas efectivas de acabar con el sufrimiento, da fiaca terminar con la vida de uno
El 23 cumplo años, 18 años para ser más exactos. Nunca festejo grande porque me da paja, a la gente le da paja, a todos nos da una paja bárbara. Si fuera un poco más emo te preguntaría qué sentido tiene festejar que estás cada día más cerca de la muerte. Aunque si fuera más emo me caería a golpes y me obligaría a vestirme mejor. Es una suerte que el horóscopo me importe tres belines porque si no no sabría qué signo leer (según la Viva cambia justo). Si algún pelotudo en un bar me pregunta yo digo capricornio, me gusta como suena.
Cuando te graduás en La Institución esta da algunos premios y menciones. Los colegios normales dan medallas por tu desempeño académico, los bobalicones premian tus valores morales y cristianos (no hay más valores que los cristianos). Tenemos el premio que se llama como la santa fundadora, una medalla “a la chica compasiva con los ojos que iluminan y con el corazón de oro”. Hay otro que se llama como una beata, o sierva de dios no me acuerdo, que se venera en La Institución, pero esa es para la chica amiga de la Virgen María. Me parece que tenés que ser virgen para ese sí o sí, virgen de acción y pensamiento. Si te colaron los dedos no calificás y si soñaste con que te colaban los dedos tampoco. Antes de dártelo tenés que pasar por un examen físico que te hace el cura confesor. Después de eso seguro que no calificás más. Como todos los establecimientos educativos, el gran honor académico es ser abandera de la bandera nacional, o escolta. Acá tenemos también la bandera del colegio –inmunda- y la bandera papal (acá cuenta tu trabajo en la clase de catequesis). Pero, al final, las banderas son pedazos de tela glorificados (oh, no! Los jóvenes no respetan nada), el premio gordo, el pozo del quini es ganarte la beca del 50% que te da una famosa universidad católica y argentina. Los directivos de las misma(¿san Pedro?) confían en el criterio de los directivos de La Institución para tomar esa decisión, saben que van a elegir a alguien que tiene valores morales muy anclados, cree que el forro es una abominación y ayuda a las abuelitas a cruzar la calle. Hace unos meses me preguntaron si quería “concursar” por la beca, se tomaron muy a pecho el que me haya reído y atragantado con mi propia saliva. Si hacés una pregunta boluda, la respuesta va a ser parecida.
→ 5 comentariosCategorías: La Institución · bachiller
Etiquetado: institucional, mamarrachos
Ya no tengo que volver más a la Institución, nunca más. No lo puedo creer, me da un poco de escalofrío, nunca pensé que este día iba a llegar. No vamos a contar que tengo que ir a buscar mi boletín en una semana y mi título el año que viene. Esos son trámites menores comparado a lo que tuve que soportar. Cuando estás en un pozo que roza lo depresivo no podés ver más allá de medio metro, te parece que es imposible salir de ahí, incluso tampoco querés hacerlo. Malo conocido está bien, a maloconocido lo entendés, le agarraste la vuelta, terminás sus oraciones, maloconocido te deja comer las sobras del piso.
Pasó la comida con los padres, pasó la entrega de diplomas, pasó el secundario. Siento un vacío enorme, cinco años al pedo, o tres, porque los realmente malos fueron los últimos tres. Ni cuento que se haya muerto mi viejo, eso es aparte, al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios dijo. Tampoco es cuestión de achacarle al colegio cosas por las que no es responsable. De pudrirme la mente sí, de hacer de mí un aparato social incapaz de relacionarse con el sexo opuesto también, y no olvidemos que marcó con hierro caliente creencias inútiles en mi inconciente de las que dudo pueda desembarazarme algún día.
Me aburre hacer un recuento de la cena infame y sobrevaluada pero sí me dan ganas de comentar algo sobre la entrega de diplomas. El mío, como no podía ser de otra manera, me lo entregó Madre Forrita. Podríamos decir que el punto final lo hizo ella, si nos apresuramos en nuestros juicios, y si lo pensamos dos veces vemos que al final la que está condenada a usar un hábito, vivir en una casa con once señoras más, y no poder nunca en su vida coger es ella. En términos generales, creo que gano yo: mi vida recién empieza y la suya va a terminar en el mismo lugar en el que está. Si tiene suerte le va a poner un poco de onda y se va a ir a África, tal vez tenga un romance prohibido con un médico sin frontera. De verdad se lo deseo (mentira, le deseo una vida llena de infelicidad y lupus). Lo que quería contar es que cuando me dieron mi diploma me costó muchísimo contener el llanto. De repente, un nudo de marinero en la garganta. Me costaba respirar. No era angustia, era emoción. Era el fin de una era, la peor de mi vida, si es que le podés llamar vida a eso. Sentí como si el aire que respiraba fuera distinto, ya no era ese gas viciado y tóxico que te raspa la garganta, era aire que oxigena, que llega a todas partes del cuerpo. Fue clarísimo el cambio, ya no estaba atada a un lugar que odié, odio y estimo odiaré toda mi vida. Los años que pasé entre esos muros no los voy a añorar jamás, te juro que resisto el archivo. Fui a retirar mi diploma, le di un apretón de manos a cada directivo, y me saqué la foto. Siempre que algo termina, algo nuevo empieza, cuando tocaste fondo sólo podés ir para arriba. Buen pronóstico 2010
Me quedó un poco largo para comentarles las cosas que tenía ganas. Tal vez sea mejor, así esto se estira un poquito más.
→ 9 comentariosCategorías: Docentes · La Institución · bachiller
Etiquetado: institucional, Madre Forrita, una cuestión personal
La cursada terminó pero desde La Institución todavía no me quiere soltar. Se porta como esas madres que no te quieren dejar ir a bailar porque quiere que “te quedes con mami en casa”. Vale aclarar que mi mamá no es así, ella es de las que te empuja para que salgas de encima porque hace calor, y de las que te putea a la mañana siguiente porque no la despertaste cuando llegaste. Solo para cuando le explicás que trataste de despertarla y que te insultó.
El lunes tuve mi último examen, catequesis. Lo guardaron para lo último para que te vayas con esa sensación amarga. Malditos sádicos. El tema era la parusía, pronunciado por todas nosotras como parusia porque es más gracioso. Para los que no tienen sangre católica y culposa corriéndoles por las venas les cuento: la parusia es la segunda venida de Jebús. No sé mucho más de qué la va porque mientras Forrita habla yo imagino torturas y formas de matarla. Para más información acerca de esa segunda venida de nuestro señor Jesucristo venida por favor remitirse a la wikipedia. Igual a la Argentina no creo que lo traigan, estas estrellas internacionales son caras. El campo vip no debe bajar de mil mangos. El hecho es que tuve que apelar a mis mejores recursos retóricos que saqué de Casi Ángeles para hacer un examen aceptable, necesitaba un 8. Tenía un 6 y un 4. No le causó nada de gracia a Madre Forrita que comparara el reino celestial con Cancún en mi prueba pasada. Es válido, a mi no me causa gracia que ande con el pelo descubierto haciéndose la moderna mostrándome las raíces blanco-amarillentas.
El martes tuvimos que ir al colegio con el único propósito de desperdirnos. A los cristianos les encantan las dinámicas grupales donde todos decimos nuestros sentimientos y lloramos, si hay llanto es mucho mejor. Varios rituales formaron parte de mi mañana: el primero consistía en poner tu nombre, con linda tipografía, en una hoja block El Nene y dárselo a tus compañeras para que te escriban algo. Para hacerlo más ordenado, fuimos pasando las hojas como si fueran cartas del Chancho Va, mucho mpas valor no tenían. A veces, te tocaba alguna que decías: “¿quién carajo es esta mina?”. Feo ser de esas personas que nadie recuerda, son las mismas a las que no les computan las faltas porque nadie nota su ausencia. Horrible. Hubo mucho: Suerte en tu vida, que lástima que no te pude conocer mejor, este año te conocí más, que no se corte. Yo traté de escribirle algo lindo a cada una: me gusta tu cartuchera, gracias por pasarme los resúmenes de historia, un “me olvidé que estabas en la clase”, y a Rochi P. –fui muy criticada por esto- ¿cuándo te operás de Tatú? Alguien le tiene que decir a Rochi que está en una relación muy absorbente, no puede seguir así. A mí me escribieron cosas bastantes cordiales, no importa porque lo más probable es que lo recicle. Muy importante eso de cuidar el medio ambiente.
La otra dinámica no fue tan amena, al menos para mí. Madre Forrita nos dio un ovillo de lana. La idea es que la persona que tuviera el ovillo dijera algo y luego se lo pasara a otra compañera. Al final, nos íbamos a sorprender al encontrarnos conectadas por pelo de oveja. De no haber sido tan predecible el ejercicio estoy segura que me hubiera sorprendido hasta las lágrimas. Hubo mucho discurso acerca de lo mucho que iban a extrañar el secundario, a las amigas del alma que se llevan, de los años inolvidables, la época de oro, las aventuras eternas, los chiste internos. Me tocaba a mí, la red estaba bastante armada, un mamarracho de hilo verde. Dije unas pocas palabras, no había (ni hay) mucho que le quisiera decir a nadie de ahí. Fui honesta y dije: este año fue horrible, quiero que termine ya, no puedo esperar a irme de acá, ojalá nunca más tenga que soportar algo semejante. Le pasé la lana a Candela, no me acuerdo que dijo, no estaba prestando atención, estaba muy enojada para escuchar. Recuerdo que no era una crítica positiva y que le siguió un silencio que podría calificarse de incómodo. En el colegio, para mí, todos los silencios son incómodos, cuando no hay silencio también. No me puedo relajar porque estoy fuera de lugar. No me sienta el secundario.
Rocío después me preguntó si estaba bien, nunca me había visto poner esa cara. ¿Qué cara? pregunté. Esa, de odio, pensé que te ibas a levantar y le ibas a escupir a alguien en la cara. No es algo que yo haría.
→ Deja un ComentarioCategorías: Alumnado · Docentes · La Institución · de cristianos
Etiquetado: Candela, gorgonas, institucional, Madre Forrita, progenitora, Rocío
Avanzo un poco más rápido en detrimento de los detalles (tiendo a dar demasiados, lo sé) porque esto no termina más.
Me divertí mucho en la fiesta, pero reconozco que fue toda una experiencia, un freak show total. La semana anterior cada una había escrito diez canciones que le gustarían que estuvieran. Rocío me censuró la mía porque me dijo que era muy melancólica y ni daba. Por supuesto que el dj se pasó nuestra lista por el culo y puso lo que se le cantó. Tampoco estuvo mal, tienen el know-how y la pala necesaria para hacer el trabajo bien.
Fue mi medio-hermano con sus amigos, incluidos Ezequiel y Agustín. Les quiero contar que Rocío se apretó a Ezequiel en el cuarto de atrás donde guardaron los sandwichitos del cocktail. Muy sensual amasijarte (estoy dudando de que eso sea una palabra porque el corrector me la marca, pero ahí queda) encima de los sándwiches de miga secos. Yo no me lo apreté a Agustín ahí porque lo ponía muy nervioso la situación. Sudaba como un cerdo. Me puso de muy mal humor su actitud pelotuda así que me fui a menearle mi túnica de loca a otra persona.
A eso de las cuatro de la mañana aparecieron los strippers que habíamos contratado contra la voluntad de Medusa. Yo no hice nada pero voté y empujé para que los trajeran. A la narigona le parecía un horror, pobre chica, tan reprimida, tan. Cuando cayeron los chabones fue genial. Eran unos monos terribles que parecía que iban a asaltar un banco. Estamos hablando de tatuajes de telarañas en los codos y vestuario jean con jean. Al final, no se desvistieron porque las madres se pusieron como locas, les parecía desubicado. Andá a saber, a mí me divertía. Dejaron que los monos repartieran el cotillón desde los parlantes y bailaran en sus shorts y borcegos y máscaras de payaso, tampoco era cuestión de tirar esa plata a la basura. Fue todo un evento. Tal vez si se hubieran desvestido no hubiera sido ni la mitad de gracioso.
La fiesta habrá terminado a eso de las 6, 6 y media. Desde que el boliche nos empezó a echar hasta que nos fuimos (todas menos Loli que se fue en ambulancia con un coma alcohólico padre) pasaron cuarenta minutos. La idea era ir a “hacer quilombo” a la puerta del colegio. Como les explico que no iba ni en pedo. Sí, sí, vamos todos. Cuando salí estaba Agustín apoyado sobre su auto (muy de película ahora que lo cuento). Sebastián ya se había ido. Me pidió disculpas y se ofreció a llevarme a casa. Nos tomó bastante llegar pero no porque estuviéramos lejos.
→ 2 comentariosCategorías: Alumnado · Amigos de él · Familia
Etiquetado: Agustín, Ezequiel, hermanastro, mamarrachos, Medusa, ritos, Rocío
Después del cocktail, fuimos atrás del “escenario” que tiene el bolichín a cambiarnos. Mis compañeras se disfrazaron de Lara Croft de Tomb Raider, harto original, lo sé. Tengo que admitir que no lo había visto en ninguna otra fiesta (es un decir, porque no fui a otras fiestas) pero tampoco lo había escuchado. Igual, más que Lara Croft parecían los patovas que la cuidan (no que Lara necesite ser cuidada). Eran como si Morpheus, el de Matrix, se hubiera puesto shorts. No sé cuando vieron a Lara Croft en short símil-charol y medias de red pero en eso consistía el disfraz. Cualquier excusa es buena para emputecer tu vestiario. Yo, ya les conté, soy medio hinchapelotas y me gusta irritar, para lograr mi cometido me disfracé de algo parecido. Era mi fiesta, y había puesto arriba de 200 mangos: me iba a disfrazar y la iba a pasar bien, carajo. Yo también me vestí de un personaje que Angelina Jolie llevó al cine: Lisa Rowe. ¿Recuerdan Inocencia Interrumpida? Le di un toque más de manicomio que el que tenía en la película. Y sí, era de esos disfraces que tenías que explicar. Contrariamente a lo que tenía planeado, nadie se enojó ni me puteó. Incluso a alguna tarada le pareció que “tenía toda la onda”, si lo dice un trava futurista hay que creerle. La gente estaba demasiado excitada para pelearse. Yo también lo estaba, al final, era la fiesta que festejaba el final de la tortura. Nos cambiamos y nos despedimos de nuestros padres deseando que por favor no estuvieran a la vuelta (sólo los delegados, a.k.a los chismosos, hay de esos en todas las camadas, son los que saben todo, se lo cuentan a tu vieja y a te arman flor de quilombo).
Nos pasó a buscar el muy porteño Tren de la Alegría. Ma-mi-ta. Con razón el gobierno de la ciudad los quiere prohibir, ese es el carro de la muerte. Al conductor sólo le falta una hoz (y un par de dientes). Cuando la persona encargada de conducir el vehículo en el que viajás te pide un traguito de tetra, preocupate. Mucha cerveza, mucho vodka y mucho tequila, ninguna botella superaba los quince pesos. Es muy probable que todas juntas no sumaran 50. Tiendo a sospechar del alcohol muy barato, lo aprendí en mi casa. Con los bombos, la espuma, los tubos que escupen papeles nos fuimos a dar una vuelta por la ciudad. Debe haber sido un espectáculo: muchas Lara Croft y un Barney (sí, por 70 pesos más podés elegir al personaje de gomaespuma que quieras). Ojo, no se compadezcan de Barney, no la pasó mal, el impresentable que estaba debajo se chapó a Rochi P.
Como Medusa estaba muy excitada dio la orden al conductor de la locomotora que volviera al lugar. Ella comandaba porque ella se había encargado de hacer todos los llamados y contrataciones, menos una a la que voy a volver. Llegamos y la murga de Flores nos estaba esperando para bailar con nosotras. Yo me comí a uno de los pibes en zancos y casi se hace gadorcha. No hubiera estado nada bueno eso. Calculo que no se enojó conmigo porque de verdad pensó que yo era una “loca de atar” (¿no es genial esa expresión?). No sé si eran los pomos de espuma, el ruido del redoblante o qué pero no podía parar de gritar. Y de repente me pareció muy gracioso correr de un lado para el otro gritando y tirándome del pelo. Lo recuerdo y no me reconozco. Casi, casi que me da vergüenza ajena.
Me olvidé de decirle que Candela no se disfrazó de nada y Rocío se lo fabricó en su casa porque le parecía una guasada lo que le pedían por el shortcito de mierda. Tenía toda la razón.
→ 5 comentariosCategorías: Alumnado
Etiquetado: mamarrachos, Medusa, ritos
Prometo que mañana (hoy) escribo lo que falta. Estuve muy ocupada terminando el colegio.
Además, está el tema que este blog llega a su fin. Como eso me produce un poco de tristeza, lo estoy postergando un poco,
→ 3 comentariosCategorías: bachiller